Vicisitud y sordidez

Nuevas vicisitudes

Sigue sin dejar de sorprenderme la fama (relativa) que alcanzan los podcasts. Me parece la mar de curioso que tres tarados consigamos llenar un bar con gente que sólo viene a escuchar cómo hablamos de una peli y nos vamos por las ramas cada dos por tres. Lo digo porque el último Tiempo de Culto al que me ha invitado Ángel Codón ha sido un directo, algo que ya había hecho con los amigos de Carne de Videoclub en la Fnac. Pero una cosa es estar en ese punto de encuentro global de Preciados y otra es reunir público en un bar trasero a Plaza de España un sábado a las 7 de la tarde. Aun así, se llenó.
Sí, sí: Eso son MUNHERES en primera fila.

La dinámica en un directo con público, sobre todo uno en el que el tercer invitado es un humorista (Álvaro Velasco) es muy distinta a las grabaciones en el pequeño apartamento de Codón: aquí no podemos tocarnos los pechos mutumente mientras hablamos. Secundariamente, todo tiende a ser más chorra, de tal manera que las usuales desviaciones del tema principal se hacen más patentes. Todo sea porque nadie se aburra y el público se eche unas risas.

¿Podríamos haber hablado más de la película? Es concebible. De hecho, casi no tocamos el libro, y eso que hoy es Sant Jordi. Pero habernos tirado todo el rato haciendo un análisis sesudo y serio con gente mirando habría sido... efectivamente: INCONCEBIBLE.


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Aquí Paco Fox: nueva colaboración de Guille Stardust (@Guille_Stardust) y la primera en que no trata de Rusia, sino de un lugar más mágico:

National Geographic ha lanzado un documental en el que plantea un hermanamiento entre Jaén y la Atlántida. Así, como concepto, me parece una maravilla salvo por un detalle: no sabemos si una de esas ciudades realmente existió. Por eso mismo esta vez me gustaría hablar de ese lugar mitológico, mágico y quizá inexistente, Jaén.

Soy de Jaén, he vivido la mayor parte de mi vida allí y desde el cariño, la nostalgia y el aburrimiento que me produce escribo esto: ESTO NO ES UNA GUÍA DE VIAJES. ¿Quieres saber si Fernando el católico murió en Jaén? ¿Que los baños árabes son considerados los más grandes y mejor conservados de Europa? ¿Que la catedral de estilo renacentista fue mandada construir por Fernando III a Andrés de Vandelvira y conserva una reliquia del Santo Rostro? Pues te coges la Lonely Planet y vas a conocer semejante maravilla; el Nueva York del Sur que es como lo llamamos al otro lado del muro.

Pero esto va de otra cosa. Va de esas veces que hemos visto Callejeros Viajeros y odiamos a los tipos que viven en una isla del Pacífico y la vida les va de puta madre. Va de las veces que como españoles que somos nos jode que otro esté mejor que nosotros. Va del orgullo que se siente por ser el peor en algo. Va de que nos gusta oler nuestros propios pedos. Va de decir “Esto es una mierda, pero es mi mierda. Yo lo puedo decir porque es mía”. Así que agarraos a la silla, vaciad vejiga e intestino porque vamos a recorrer los rincones más sórdidos de la Atlántida de interior.

Hurbanismo

Jaén, apuesta fuerte por el feísmo.
Jaén es una ciudad tan pequeña que si dices “jiennense” mientras caminas, al llegar a la S ya la has cruzado. Quizá por eso la RAE aceptó que se pudiera escribir como jienense, porque ninguna ciudad merece un gentilicio que se tarda más en decir que el tiempo que tardas en actualizar Windows.

Si vienes de Madrid lo primero que te encuentras es esa rotonda que te deja muy claro a dónde vienes: “Jaén, capital mundial del aceite de oliva”. A todos esos que vienen del norte, han cruzado el muro y se adentran en tierras de salvajes les dicen “Cucha, que vas a entrar en un sitio en el que solo hay dos aceites: de oliva y de motor”. Si el viajero se descuida y tiene a bien agraviar a la tierra o sus habitantes, con esa J hecha con un garrote ya se da a entender el carácter pacifista de las buenas gentes.
Díselo con flores
Del mismo modo que una rotonda nos recibe al entrar, otras dos nos despiden al salir. Me parece una alegoría a los accidentes de tráfico; si no respetas las señales vas a criar malvas. Mención especial los cardos hechos con hormigoneras. Me gustaría poder decir que el arquitecto/diseñador/paciente de un psiquiátrico que diseñó estas ¿esculturas? está pagando por sus crímenes, pero si Calatrava sigue construyendo, ¿quiénes somos nosotros para frenar a su homólogo de secano? Es lo que se llama Feismo Ilustrado y viene siendo el resultado de mezclar el “voy a hacer algo cuqui” con “tenemos incautadas una pila de señales robadas”.
Hay que tener mucho pavo para hacer esto.
Cuando el aletargado turista aun no sale de su asombro por las margaritas, se encuentra con el pavo de Mazinger (en Algeciras tienen su cagada, nosotros su mascota). Recomiendo al turista sórdido dar la vuelta a la rotonda para ver el ojete del pavo. Una señal de prohibido el paso como metáfora de “por aquí ni el bigote de una gamba”. Es como queriendo decir que aquí el aceite lo producimos, no lo recogemos, otra clara referencia en las rotondas al carácter pacifista de los nativos y otra prueba más de que la Atlántida de Platón podría estar aquí.
Gallardón was here.
Y no solo de rotondas vive el planificador urbanístico feísta. Las plazas y parques son otra de su especialidad. Pensemos por un momento en esa mente iluminada que pensó que la plaza de la catedral necesitaba una reforma. Estamos en el sur, en verano llegamos a los 50 grados. A lo mejor es buena idea quitar todos los árboles y jardines que dan fresco, el mármol del suelo que refleja el calor y lo dejamos todo lleno de CEMENTO fresquito fresquito. Curiosamente, el alcalde era del PP y allí se sentaban muchos jubilados... la hucha de las pensiones se vacía… “Nos cargamos a los jubilados que se sientan a tomar el fresco entre los naranjos y Rajoy me premia con un puesto de Secretario de Estado de Hacienda”. ¿Alguien ha dicho Sánchez de Moya? ¿No? Sigamos pues.
Todo esto antes era descampado.
Y siguiendo la ruta de sinsentidos llegamos al Parque Humorista Santi Rodríguez. De esto hay dos cosas que me fascinan. Primera, que por ese parque pasaba, paso y pasaré y hasta hace poco era un secarral donde encontrabas, debido a su situación estratégica detrás de un instituto, condones y restos de botellón. Ahora han plantado 100 metros cuadrados de césped, puesto 3 troncos a modo de columpios y ¡magia!: ese triángulo es el parque. La segunda cosa fascinante es el nombre. Cualquier ser humano normal le habría llamado Parque Santiago Rodríguez, pero como ya he dicho que esto es el Nueva York del sur, la cantidad de celebrities por metro cuadrado es tan elevada que hay que poner en qué rama de las artes destaca el homenajeado en cuestión, no vaya a ser que se confunda con los otros 53 Santi Rodríguez de Jaén que destacan en artes y ciencias. Propongo que el callejero de Jaén se sustituya por Bulevar del Astrofísico Santi Rodríguez, Avenida del Pintor Barroco Santi Rodríguez, Calle del Músico punk Santi Rodríguez y así todas las demás. Ahora paraos a pensar que en Madrid la calle se llamase Calle del Pintor Goya y ya entendéis mi argumento.
Aquaoliva va y los 40 ladrones
A mí me gusta imaginar que este parque acuático en realidad está abierto y este es el diseño final. No que está abandonado porque sea un proyecto fantasma para malversar fondos, no. A nosotros los jienenses nos gusta lo seco, el olivar; el agua está sobre valorada. En Jaén "Mad Max, Furia en la Carretera" no triunfó porque no entendíamos esa necesidad de agua y de verde. El jienense puede sobrevivir en el desierto con la ancestral técnica de meterse una hoja de olivo debajo de la lengua para producir saliva (true story). Curtidos en la aridez de los veranos sin aire acondicionado, abrimos parques acuáticos sin agua, los toboganes son los patuscos y cada vez que un niño salta desde lo más alto, se rocía la boca con spray plateado y grita “¡Sed testigos!”.
Un tranvía llamado Deseo.
"Voy a construir un muro y Méjico va a pagar por él” es el equivalente jiennense a “Voy a construir un tranvía y ni Cristo se va a montar en él”. Podría decir que el tranvía lo ha usado menos gente que votantes tiene UPyD pero sinceramente, nadie recuerda que existe UPyD. Los vagones que compraron por una pasta, en este caso el ayuntamiento del PSOE, se oxidan en un garaje que no tiene las condiciones adecuadas para mantenerlos, que viene a ser un poco lo que le pasa a Rosa Díez. Siguiendo con el símil, se planteó la posibilidad de que la concesión pasara del ayuntamiento a la concesionaria del metro de Barcelona, como Toni Cantó a Ciudagramos. Pero en este caso salía por mucho más que un pico y las vías, construidas por una empresa propiedad de Chávez, el que tiene la cabeza como el escudo del Barça, no el que iba en chándal, se ha convertido en el aparcamiento de corta estancia más caro de Jaén.
Antonio Díaz, Ciudad de vacaciones.
Y como el Nueva York del sur que es, el turista amante de la multiaventura y los estupefacientes no puede dejar de visitar la barriada de Antonio Díaz (nada que ver con Gusana), el Bronx del sur. Podemos ver en ese precioso bodegón policial (siempre he querido ser fotógrafo de bodegones policiales o de comida para las cartas de restaurantes) ese fantástico alijo de armas. Mi padre vive relativamente cerca y en las claras noches de verano, entre el cric cric de los grillos, puedes escuchar los disparos cruzados de bandas rivales. Un poco lo que ocurre en en el PSOE pero aquí con honor. Si creéis que exagero solo hace falta buscar en Google y las sugerencias y los resultados ya te dan una idea de que The Wire se rodó en Baltimore por ser más seguro. Pero no hay que juzgar a las buenas gentes que viven allí, como todos tienen sus ratos de asueto, y para los más pequeños inventan diversiones de lo más variopintas, como prender fuego a las faldas del castillo en verano para ver helicópteros, adorable.
Calle Salsipuedes, la fina línea que separa la advertencia de la amenaza.
El nombre recuerda al laberinto del famoso Hotel Overlook de El Resplandor, pero nada más lejos de la realidad. No viene por lo peligroso ni por lo complejo de la calle, al final es una línea recta de unos cincuenta metros. El turista idiota puede hacerse una foto a la entrada y la salida, que es el equivalente jienense a sujetar la Torre de Pisa para que no se caiga, y así impresionar a sus cuñados demostrándose más cuñado que ellos. Ya que he creado un poco de suspense sobre la nomenclatura, paso a desvelar el misterio, el nombre viene porque la calle se estrecha tanto que ni siquiera un Seat 600 con los espejos recogidos era capaz de cruzarla. Ea, pues ya está.

Comer en Jaén:

Paco Fox inmortalizado con una prostituta haciendo turismo sórdido.
Y es que no solo de ver vive ese ser huraño que es el turista sórdido, necesita nutrir el cuerpo al igual que el intelecto. Para ello Jaén, en su modestia posee una amplia oferta culinaria.
La Manchega, de la mancha pero sin mayúsculas.
Sitio cuqui donde los haya, junto con su vecino, El Gorrión, son dos de las primeras tascas abiertas en la ciudad, allá por el 1888. Es curioso que ese mismo año Jack el Destripador comenzase a matar y desapareciese. Que no digo que a lo Sweeny Todd bajase a Jaén a hacer "The Best Pies In London But In Jaén". Sólo digo que es sospechoso.

El manjar de la casa es el recluta. Se trata de un bocadillo consistente en dos trozos de pan frito, que por algo somos la capital mundial del aceite de oliva, con unas anchoas y una rodaja de tomate. Pensadlo, en serio: es la mejor idea del mundo; pan frito que “apenas” tiene grasa y anchoas que “apenas” dan sed, el resultado: las cervezas no paran de llegar. La lástima es que este sitio, como tu padre en los 80, molaba. El dueño es el nieto del fundador y el pobre hombre anda pidiendo tierra así que la calidad y limpieza brillan por su ausencia… bueno que nos lo cuente Fuensanta de Alicante.
Gracias, Fuensanta.
Como si de una regresión a mis anteriores artículos se tratara, no puedo pasar por alto una de las cosas que más me fascinan en el mundo; el reboot, remake, el clon de combate, apropiación indebida de propiedad intelectual, en una palabra: el plagio.
¿Plagio a Placebo o BK?
A mí me gusta imaginarme al dueño diciendo “la vística, he tenío una ideaca para una hamburguesería: Burguer Queen”. ¿Infringir el copyright, de quién? Está a medio camino entre el homenaje a la banda de Brian Molko con su Burger Queen y un descarado referente a cierto Burger que es el Rey de las hamburguesas. Dicho sea de paso, nada más confuso que un caníbal alemán diciendo que se está comiendo una hamburguesa.
Dimitri Yemets, ¿eres tú?
Oh, yeah, el Krasty Burger, in your face Krasty Crab de Moscú. Quizá junto con la cerveza Duff sea uno de los productos más plagiados del universo televisivo, el Dimitri Yemets jiennense que lo creó es un genio de la cocina y la nomenclatura, pues no sólo hackea el nombre sino también los alimentos: tiene los famosos nuggets de pollo y el local repleto de merchandising de los Simpsons de la feria de San Lucas (santo patrón de esta nuestra tierra).

Bonus track: aprender a emprender al otro lado del muro

A este señor solo le falta un bigotón. Este clon de combate de Pedro J. Lo tiene todo. Me explico: un nombre compuesto y misterioso M.A. como el negro del Equipo A. Un libro que se llama El dragón volador y hace descuentos a jubilados, parados y autónomos; es la khaleesi de derechas. Un estilismo que dice "soy importante", la camisa tiene el cuello de un color diferente y gemelos de cuello (que es un concepto que me acabo de inventar pero encaja con lo que lleva). El anagrama de la camisa ocupa medio pecho, tiene una corbata que, como la de Trump, ha sido robada a un gigante (quizá el mismo al que robó el dragón) y esos tirantes de “puedo dirigir El Mundo o El Intermedio, aún no lo he decidido”. Pero sobre todo esa actitud con los brazos cruzados que denota seguridad, la seguridad de alguien que te puede colar unas preferentes a la que te descuides. Lo mejor es lo que está escrito “Curso para ganar dinero desde casa” y tanto so cabrón, yo desconfiaría de un tío cuya dirección de correo es de yahoo en el siglo XXI y sobre todo de alguien que pone la palabra GRATUITA con todas sus mayúsculas y luego te dice que te hace descuento. Recomiendo visitar su web porque no tiene desperdicio.


A pesar de todo esto, Jaén es la ciudad que me ha visto crecer y que es como tus padres, les quieres y les odias todo al mismo tiempo. Así que coge tu caballo - es la única forma de entrar en la ciudad ya que a los nativos les asusta “el dragón metálico que echa humo” (que es como llaman al ferrocarril) -, llena tus alforjas de pan, porque tenemos aceite para que puedas mojar, por algo somos... EFECTIVAMENTE: la capital mundial del aceite de oliva.

Anexo

Vocabulario básico jiennense-castellano:
Ea – Expresión que se usa para todo dependiendo de la entonación su significado varía. Ej. –Mi padre ha muerto. +Ea. / -¿Te gusta este suflé? +Ea.
Agonías – Avaricioso, codicioso.
La vística - Expresión de asombro, sustituye a "Ea" en situaciones de sorpresa.
Cuchi, cucha, cúchilo/a – Oiga usted.
Sonsolica - Mosquita muerta.
Cacharricos - Atracciones de feria.
Pejiguera - Persona pesada y cansina.
Charipeo - Limpieza superficial o paseo, depende del contexto.
Tienes azogue – Estás en un estado de agitación.
Patusco – Roca o mineral grande.
Melón tajá en mano – Alguien que necesita que las cosas se hagan rápido.
Te vas a comer un florón – Te vas a quedar con las ganas.
Chominá que briegues – La situación a la que te refieres no tiene solución.
Tienes más mala cara que los pollos del SIMAGO – Tu aspecto es deplorable.
Eso lo va a hacer Poyagorda el Hornero – Eso se va a quedar sin hacer.
Tienes más chominás que el escaparate de Furnieles - Tus ideas se consideran de poca valía.
Te mueves menos que los caballos de Cubero – Tu movilidad es reducida o nula.
Así revientes como el lagarto de la Magdalena – Ojalá los dioses estén en tu contra.

Hace muchos años tuve una discusión con El Ciudadano Soberano (esto es, mi hermano, esto es, faro ético de la izquierda espppppañola) sobre las drojas y el arte. Yo defendía, cual Ian Anderson anti estupefacientes de la vida, que una obra tenía más valor si no había sido construida bajo la influencia de los estupefacientes. Por el esfuerzo requerido, por lo más centrada que suele estar y porque viví los 80 y las drojas eran esa cosas que hacían que me señores que olían mal me atracaran en los recreativos.
Naturalmente, El Ciudadano me dijo que estaba tonto y que me fuera a jugar a la playstation.

Porque en la historia del arte hay obras buenas y malas realizadas con la ayuda de la química, ya sea opio, alcojol o ganchitos de queso. Mi segundo poema favorito (toda la primera mitad de ‘The Rime of the Ancient Mariner’) es de Samuel Taylor Coleridge, que le daba al vicio cosa fina y en ese estado se ponía a escribir cosas sobre Kubla Khan (¡KHAAAAN!) que dejaba inconclusas cuando se le pasaba el colocón, pero que al menos servían para inspirar a Rush.

Sigo apreciando más el esfuerzo del que no se coloca para crear, pero tal esfuerzo no es un valor que tenga por qué estar relacionado con la apreciación del resultado. Como follar, vamos.

Todo esto viene a que hace un par de semanas se propagó por internet la noticia de que se había lanzado al mercado una película realizada por un rico heredero, el cual estuvo rodándola y montándola durante quince añazos. ¿Perfeccionismo? No: Metanfetaminas. El tipo era adicto a ellas, vivió por ellas y palmó por ellas. Se sospecha que gran parte del rodaje se hizo bajo la influencia de esta sustancia tan de moda porque la tele nos ha enseñado que cualquier profesor de química bien motivado puede hacerlas de puta madre.

Lo cual me llamó la atención. Si eres un niño rico drojadicto, siempre será mejor que te gastes el dinero que te sobra en hacer cine antes que en comprarte un yate e invitar a políticos a dar paseos. Grandes ejemplos nos contemplan: Jimmy Jiménez Arnau y su ‘Cocaina'. Ricardito Bofill y su ‘Hot Milk’... Quizir, grandes ejemplos de la vicisitud patria. ¿Sería esta aportación otra película candidata a una CutreCon?

Extrañamente, no. Por eso el artículo se llama ‘Cine Sórdido’ y no ‘Cine-Colonoscopia’. Pero aclaremos antes lo que se dice en internet sobre el tema.


Andrew Getty Images (#Nomearrepientodenada) era el heredero de una fortuna petrolera. La familia Getty son, como dijo Forbes y reprodujo El Mundo, el ejemplo de que el dinero no compra la felicidad.

Ahora toca chistaco sobre la frasecita, pero recientes estudios de la Universidad de Wichita Falls han probado que están todos hechos.

De su familia, con un historial bonito de cánceres, suicidios y secuestros, Andrew heredó 2.100 millones de dólares, lo cual no da para irse a las Seychelles: da para COMPRARSE las Seychelles. Eso o para adquirir tanta droja como para que Tony Montanta te diga que te estás pasando un poco y estar 15 años con tu segunda pasión: el cine de terror chungo.

En 2002, aburrido de tanta fiesta y sexo desenfrenado con modelos (¡y quién no!), decidió que tenía que tenía que hacer cine. Así que se tomó dos pastis y escribió el primer párrafo de “The Storyteller”. Luego se tomó dos más y escribió el segundo. Y así hasta el The End con música estilo giallo del bueno (seriously: espero con impaciencia que aparezca en Spotify) Empezó ahí el épico camino que llevó a una ordalía de quince años y a los créditos más divertidos de la historia del cine. Con esa longitud de tiempo de rodaje, hay un momento en el que en la pantalla sólo hay gente acreditada como ‘Eléctrico’. No puedo poner la imagen por aquello de que la copia que vi es confidencial, pero aseguro que parecía un listado de un programa de Basic. La sección de ‘Conductor’ es todavía más larga y me recordó más bien leer código máquina en el Microhobby. Es obvio que por la película pasó y salió corriendo aliviada más gente que por el funeral de Carrero BlanAsí que empezó a rodar su historia basada en las pesadillas que decía tener de niño. Que para mí que eran las que tuvo de mayor por su amor a la todo lo que viniera en formato de pastilla, porque ya sabemos cómo de fiable dejan estas cosas el cerebro. Según él, pensaba que esas pesadillas se las contaba otra persona y que no venían de él. El ‘conócete a ti mismo’ no era algo en lo que Andrew creyera como filosofía vital. En el terreno subconsciente, Getty era como un votante de Trumpo o LePen: la culpa siempre es de otros. En este caso, de Michael Berryman.
Salía en ‘Los Bárbaros’, lo cual hace que mole más que tú y que yo.
O al menos esa fue la imagen de ese ‘Storyteller’ en la película. La mejor elección de reparto posible. Sobre todo teniendo en cuenta que esos sueños en los que aparece incluían cosas como ojos con forma de boca, maniquíes a los que se le mueve borrosamente la cara, pieles que se retiran con cremallera y, más terrorífico aun, un niño que se parece a Ana de Enrique y Ana.
Reconstrucción aproximada de las visiones lisérgicas de la película
Así que contrató al famoso protagonista de ‘Las Colinas Tienen Ojos’ y a un pequeño reparto de segunda fila: un antiguo actor infantil, el que no está en ‘The Walking Dead’ de los dos de ‘The Boondock Saints’ y la realmente guapa de ‘Starship Troopers’
Preferir a Denise Richards frente a Dina Meyer dice mucho de una persona. Y ahí lo dejo.
Sí: ya sé que Sean Patrick Flanery es más famoso por haber sido el joven Indiana Jones, pero referenciar ‘Los elegidos’ me hace parecer más interesante. Al fin y al cabo, esa película comparte con 'The Evil Within' el tener una historia detrás más interesante que la propia cinta. Si queréis saberla, os podéis leer ‘Down and Dirty Pictures’ o intentar buscar el documental sobre hasta qué punto un director novato puede ser gilipollas llamado ‘Overnight’. Pero ‘The Boondock Saints’ no estaba del todo mal a pesar de las locuras tras las cámaras. ¿Qué tal está la película objeto de este artículo?

Pues… ¿ñññneeeee?

Una vez vista, sospecho que lo de los 15 años no fueron realmente de rodaje. Al menos con los protagonistas, porque hay una víctima rubia espectacularmente guapa que en el ínterin entre que se presenta y es asesinada (para luego convertirse en una especie araña-mujer en pelotas porque ¡ANFETAS!) se nota que ha tenidos unos años duros de fiesta con Getty. Sin embargo, y aunque en algunos planos se perciban detalles extraños, ninguno de los tres actores principales envejece notablemente ante nuestros ojos. Lo que sí que se advierte que Flanery y Meyer empiezan a demostrar un notable desinterés en su interpretación a medida que avanza la trama/días/meses/años de rodaje. Durante las primeras escenas Flanery parece realmente interesado en el absurdo diálogo que suelta, a pesar de tratarse de peleas con su hermano disminuido psíquico sobre la calidad de un espejo que le ha puesto en su cuarto de los ratones. I shit you not.
- Insert obvious joke here -
Porque de lo que va la peli es de que Sean, de profesión nebulosa pero que vive en una casaza digna de un heredero del petróleo (porque ES una casaza de un heredero del petróleo), tiene un hermano que, desgraciadamente, va full retarded en su interpretación.
He went full retarded. Never go full retarded.
El Berryman le empieza a decir que si mata gatitos será más inteligente, lo cual el chaval cree a piés juntillas porque así es como funcionan las cosas si tienes el coeficiente intelectual de un miembro de HazteOir. Pronto se gradúa a perros y, ya que estamos, a personas. El chaval, Frederick Koehler, no es que lo haga del todo mal. Pero es cierto que se pone muy muy jartible. Hasta fostiable. De un poco de vergüenza. ¿Por qué no pillar a un actor disminuido psíquico de verdad? Porque la peli va de Gollum. Me explico:

El asunto de la trama, aparte de poner pesadillas inducidas por la visión bajo la influencia de series infantiles modernas, son largas escenas del chaval hablando consigo mismo en un espejo. Pero muy largas. El que le responde es el ente que le envenena los sueños que toma varias formas. Algo así como la serie ‘Legion’, pero entendiéndose y sin que el segundo capítulo cuente lo mismo que el tercero. Como es de esperar, en un momento determinado su imagen malvada deja de hacer de Yo Soy Sam, entrecierra los ojos y toma el control para matar y tal.

El cómo se hace todo esto es un buen ejemplo de la experiencia del visionado de esta película: todas las escenas Gollum están hechas con plano contraplano con el reflejo en el espejo. Pero, de repente, a eso de la mitad de la película, hay una en la que vemos al actor y al reflejo en cuadro, hablándose entre sí. Eso es cutre y rompe la ilusión: es un disminuido hablando como si fuera malo consigo mismo. Con Golum nos daba compasión. Aquí nos da risa. Estábamos los dos que quedamos para ver la peli (el otro es el gran cómico Toni McGinty) quejándonos de lo ridícula que era la escena y de que caía en la risa involuntaria cuando… ¡zas! El reflejo, por primera vez en todo el metraje, habla con violencia, sale del espejo y agarra al protagonista.
O a su doble. Pero aseguro que no nos dimos cuenta
Así, todo: un momento estás pensando que no hay por dónde coger lo que estás viendo y al momento siguiente te pilla más desprevenido que ver Juego de Lágrimas y que te gusten las mulatas de pelo rizado. (Para todos aquellos tan jóvenes como para conocer esta referencia, os conmino a ver la peli y a entender mi ataque de risa en el cine cuando mi hermano - segunda aparición en este post - me dijo “¡Qué chica más guapa e interesante!”)

Lo cual no quiere decir que no haya escenas completas que te hagan pensar que Tommy Wisseau estaba produciendo algunos días de rodaje, claro. La película sigue siendo un sindiós. Más coherente de lo que se esperaba, pero sindiós al fin y al cabo. Todas las escenas de pesadillas valen la pena. Si saliera Michael Berryman, valdría la pena hasta tragarse una producción de Michael Bay. Aquí, entre la edad y estar pintado de pitufo cenizo, da mucha impresión, especialmente la escena en la que le abre la piel al protagonista y se mete dentro porque… ¡Anfetaminas!
A mí mientras me paguen...
Pero a medida que avanza la película y algunos actores abandonan, tenemos escenas de tramas que no sabes muy bien a dónde fueron. La extraña - teniendo en cuenta la herencia del realizador - pobreza de medios hace que la pareja 'hermano del tonto'-'chica guapa que no pinta nada en la trama' vayan siempre a cenar y almorzar a los mismos dos restaurantes. En uno de esas citas aparece Matthew McGrory. Que por el nombre supongo que no lo conoceréis, pero quizá sí por la pinta:
Mucho ponerlos en pelis de miedo, pero éste también tiene cara de buena gente
Este buen señor murió en 2005, lo cual es la prueba principal de que las historias sobre la cinta y su periodo de rodaje son ciertas. Su escena no sirve para nada ni va a ningún lado. Quizá el objetivo del director fuera crear extrañeza poniendo un señor de impresionante físico, pero hacerlo comiendo a plena luz del día no funciona demasiado y lo único que piensas es en por qué su escena sigue en el montaje. Claro que mucho mejor es la que introduce el tercer acto: Chaval y chavala andan cabreados por la falta de compromiso cuando se encuentran en un bar a un señor. Si el gigante era la prueba de que la película se rodó hace una década, este señor es la de que en el rodaje también corrían los estupefacientes. Es un tipo con una camiseta en plan Napoleon Dynamite pero que, en lugar de ‘Vote for Pedro’ pone ‘Fuck You’. Os recuerdo que llevamos varios asesinatos y pesadillas, la peli NO tiene humor y que se supone que es un amigo de los protagonistas. El señor, con cara de estar recibiendo una lavativa de café por un lado y una inserción uretral por el otro, se pone a explicar la trama. Algo así como el actor que aparece tirando a mitad de 'The Room' porque otro intérprete se había largado, sólo que éste habla de otro personaje que no conocemos (“Tengo los libros de tu hermano mezclados con los de Chuck”)

¿Quién cojones es Chuck?, preguntamos desesperados Toni y yo a la vez con la vana esperanza de que apareciera el Sr. Norris y matara de un pedo a todos los personajes. Pues ni puta idea. El caso es que en un par de incómodos momentos, es quién le da la clave a Flanery de que su hermano es un asesino. Este es el nivel de confusión de guión y de montaje.

Pero, repito: la película no es abiertamente desastrosa. Es más bien una experiencia. Un momento tiene ideas visuales curiosas y al siguiente, según con quién se hubiera ido de fiesta, a Getty le da por rodar una conversación con la cámara girando como loca durante 4 minutos alrededor de dos personajes con muebles por delante. En una escena te mueres de la vicisitud por los diálogos y en la siguiente aparece una pesadilla en la que Berryman se muerde las manos y se arranca parte de los dedos (aprovechando que el actor no tiene uñas debido a su enfermedad) de una manera que da bastante desazón.

Y, por supuesto, el final del que hablan todas las reseñas, lleno de efectos especiales prácticos que causan que los fans del terror de los ochenta se mojen tanto que luego pueden acabar con la sed en un pueblo de África con sólo exprimir los calzoncillos. Final, dicho sea de paso, que contiene la grimosa imagen de una señora (¡Kim Darby!) con cuerpo de araña a la que le salen tres caras. Sentido no tendrá. Pero ya sabéis:
¡Drogas!
Sé que me ha salido la reseña más caótica de la historia de internet. Pero es que una película tan extraña no merecía una crítica convencional. Es eso o que realmente el visionado de la cosa me ha dejado el cerebro como el de un rico que, de tantas sustancias estupefacientes, murió de un ataque al corazón complicado por las drogas y una úlcera duodenal. Lo cual me hace pensar que un remake español con Chiquito en vez de Berryman y rodado por Albert Rivera sobre las pesadillas de un señor al que su reflejo le dice que deje de ser un torpedo mientras Mariano Rajoy aparece con barba en lugar de ojos. ¡Qué suerte tiene España de que nadie me vaya a dar dinero para hacer otra película!

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No todos los podcasts han de ser sobre cine de los 80/90 o sobre pelirrojas que nos ponen. Ni siquiera sobre pelirrojos que nos ponen. A veces hay que tratar temas poco convencionales y de mínima popularidad como el cine viejuno. Pero el de verdad. El de antes de los 70. Ese que sólo recuerda la mayoría de la gente porque hace un tiempo hablaba de él La Tribu de los Garci en la tele entre nubes tóxicas de winstons y, espero, celtas. Que no os engañe el hecho de que sea algo idolatrado por gente tan poco recomendable como Eduardo Torres Dulce, coautor intelectual del delito de 'Holmes & Watson: Cocido Madrileño Days': existen películas clásicas buenas. Incluso algunas son entretenidas y han aguantado el paso del tiempo mucho mejor que Meg Ryan. O que ciertas películas de Meg Ryan.

'El Onvre Tranquilo' fue, durante décadas, uno de esos clásicos indiscutibles. Una peli que, de una historia que parecía no dar ni para un relato para leer en el váter, sacó uno de los éxitos de su año y un par de Oscars. Todavía en los 90 había enanos tarados que viajaban a Irlanda a sus localizaciones. Todavía en los 2000 había enanos tarados que ponían 'quietman' a su dirección de correo. Y todavía hay enanos tarados en los 2010 que hablan de ella en los podcasts. Pero recientemente el valor de la cinta se ha puesto en entredicho. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién soy? ¿Qué hago escribiendo esto un domingo en lugar de estar en el cine viendo 'El Bar'? Estas preguntas y otros interesantes temas como "Localización del pueblo de El Hombre Tranquilo en Irlanda", "¿Vale la pena 'Innisfree' de Guerín?, "¿Quién era William Butler Yeats y por qué Paco lo usa para darle una pátina de respeto al hecho de ser un viejo verde?" o "¿Es el nacionalismo algo lícito o señal de no pensar bien las cosas?" serán respondidas en este espectacular podcast que, a eso de la mitad, e imbuidos del espíritu Garciano, hemos bautizado como 'TDC; Tiempo de Cuñados'

A disfrutar:


Aquí Paco Fox: Tras hablarnos del clon ruso de Harry Potter, Guille Stardust vuelve al blog. Se ve que le ha cogido el gusto. Eso o es una respuesta al comentario de un rusófilo cabreado que le decía que "Me da la impresión de que tu estancia en esa casa de campo se limitó a pagar fantas a chochitos rusos...perdón, vodka, que en rusia (sic) todo el mundo bebe vodka, tiene un oso de mascota y toca la balalaika." Ante tal declaración, sólo hay una acción posible: volver a escribir sobre Rusia.

Os dejo con Guille Stardust:

Heteropatriarcado, foodie, demisexual, trendy, cuqui, runner, chochito… son términos que forman parte del léxico de todo buen cuñado. Hay gente, que lo ha llevado hasta el paroxismo como El Comidista, el foodie cuñado por excelencia del panorama patrio.
El Comidista posa siniestramente con Matrioshkas de col prensada en una emulsión de lágrimas de cortar cebolla.
Desde aquí queremos romper una lanza a favor de esa otra comida, la que no es trendy, no es cuqui y desde luego ningún foodie o runner se llevaría a la boca. Llegados a este punto quiero explicar que he metido la palabra cuqui al principio porque me gusta cómo suena.
Cuqui.
Como respuesta al siniestro señor de El País, y no me refiero a Cebrián, vamos a repasar las delicatessen de un país tan jrande como desconocido; la madre patria del comunismo. La vagina que alumbró a Putin. Rusia.

Doktorskaya

Embutido “Doktorskaya”: 0 de cada 10 doctores lo recomiendan.
Una de las leyendas urbanas que circulan desde tiempos de la Unión Soviética es que esta delicia, una especie de mortadela ahumada, se fabricaba con papel higiénico. Ante la falta de comida (el ser humano ruso es sorprendente), algún jran onvre de la madre patria, al que llamaremos Sergey Sarasov, pensó “a falta de proteínas buena es la celulosa”. Supongo que honrando a Mendeleyev y los Simpsons, recreó la tabla periódica de Oscar Mayer. Estableció que como si de gases nobles se tratase, el Salchichonio está en el mismo periodo que el papel higiénico. El resultado, además de los gases nobles, este sustituto barato y sabroso de la mortadela, un producto claramente imperialista.
Papel higiénico de lija a granel en un súper ruso.
Pero esto me lleva a dos reflexiones; el chef detrás de esta receta merece tantas estrellas Michelin como infartos ha provocado, puesto que para hacer que el papel higiénico estuviese bueno hay que ser un JRANDE. Y la segunda y menos halagüeña. Para potenciar el sabor, ¿usaba el papel ya usado?Inquietante...

Durante la Segunda Guerra Mundial, los conservadores del Hermitage se mantuvieron escondidos en los sótanos para proteger las obras y comían el pegamento para sobrevivir porque estaba hecho de cartílagos de caballo.
Conservador del Hermitage durante el sitio a Leningrado, circa 1942, coloreada.
En mi mentalidad de supervivencia, si estamos ahorrando, lo lógico es que a ese papel haya que darle al menos dos usos. Claro que habiendo tocado el papel en cuestión, no sé si es peor limpiarse con él o comérselo una vez usado. Además me hace ilusión imaginar el reencuentro de esa celulosa con el esfínter anal. Es como ver a un viejo amigo que ha cambiado mucho. Y se ha convertido en un sin techo. Un sin techo heroinómano.

Pero sobre todo, me gusta pensar que el ciclo de la comida se ha invertido, primero ha sido heces y luego comida y no a la inversa. Es jugar a ser dios como solo un ruso podría hacerlo.

Hematogen

Hematogen, ese erizo ha asesinado a tu familia y ha hecho chocolate con ellos (no puedo parar de pensar en chochitos).
Antes de que los metomentodo de sanidad se inmiscuyeran en los negocios de bien (a veces me gusta hablar como en una película mal doblada de los 80), esta chocolatina que contiene hierro, cobre, berilio (que no valirio), vitaminas C y B6, en origen se concibió como un suplemento alimenticio para niños. Y el avezado lector se preguntará qué tiene eso de malo. Pues tan avezado no será si la palabra "hemato" no le despierta sospechas; estaba hecha con sangre. En principio, como andaluz que soy, estoy acostumbrado a la morcilla y la sangre frita, y por lo tanto no tengo problemas con comer sangre. Ahora, ¿es necesario mezclarlo con chocolate? Entiendo que seas un tarado que pones piña en la pizza. Sin ir más lejos, mi ex lo hacía. De ahí lo de EX. Pero arruinar dos delicias de la naturaleza me parece ir muy lejos.

Especial mención requiere el envoltorio, con ese erizo que parece Heidi después de cambiar de sexo y especie con un brote psicótico.
Extra! Extra! Chocolatina predice los Teletubbies.
Si os dijese que durante los 80 un exiliado ruso que se dedicaba a diseñar envoltorios de chocolatinas tuvo que largarse a Reino Unido y, tras viajar en un pesquero noruego, quedó tan afectado que juro venganza al mundo creando los Teletubbies, no me creeríais. Pero si veis la imagen anterior quizá empecéis a dudar. Los colores de los monigotes, ese sol sonriente, los tumores craneales, la pose homosexual... todo indica a una versión muy rusa de los Teletubbies.

Y con sangre en su interior.

Moskovski Kartofel

Moskovski Kartofel o el arte de los saborizantes. De izquierda a derecha: ensaladilla rusa, sushi roll de Philadelphia, pollo teriyaki, cebolleta con esmetana y salami.

Personalmente me gusta creer que el inventor del embutido Doktorskaya, después de llegar a lo más alto de su carrera otorgándole un sabor celestial al papel higiénico, comenzó a caer en picado. Su creatividad no encontraba desafíos a su nivel hasta que alguien le ofreció trabajar en la fábrica de patatas local “Patatas Moscovitas”. Lo que gastaron en contratar a Sergey Sarasov se lo ahorraron en naming (como tomo cañas en Lavapiés los domingos puedo decir palabras en inglés). El brainstorming para elegir el nombre se dio en las típicas circunstancias rusas: uno que se tenía que ir a pasear el oso, otro que tenía clases de balalaika y el tercero que había bebido el equivalente en vodka a los pantanos que inauguro Paquito Piscinas.

El calado de estas patatas en la sociedad moscovita no es demasiado profundo, pero en cada visita descubro un nuevo engendro que sustituye al anterior. A los escépticos que creen que la ensaladilla rusa no es rusa, aquí la prueba irrefutable: patatas fritas con sabor a ensalada Olivie que es como en Rusia llaman a la ensaladilla rusa. Del mismo modo que a las montañas rusas las llaman montañas americanas y a los dictadores les llaman Putin.

Pero, como no solo de ensaladilla vive el onvre, para los paladares más exquisitos y exóticos (o no) han desarrollado sabores del lejano oriente: patatas fritas de sushi y teriyaki, ¿de verdad tengo que hacer un chiste? Por otra parte, la primera palabra que aprendes en ruso es esmetana. El esmetana es una crema agria que se le pone a: los pilminis, las sopas, el strogonoff, los blinis, los asados, el pescado, la carne, los postres… absolutamente a todo. Por lo tanto no es de extrañar que en una noche de placer con alguien que viene del otro lado del telón de acero saque un bote de esmetana, te lo restriegue por todo el cuerpo y te lama como un caballo a su piedra de sal, con la lengua áspera.

Las Lays locales

Nos invade el capitalismo. Lays de shashlik, pepino y cangrejo.
El capitalismo, que siempre ha sido muy de librar batallas gastronómicas, sobre todo dejando a gente sin comer, no podía permitirse perder la batalla de las patatas, o como lo llamarán los historiadores, patatalla. En un burdo intento de meterse en el bolsillo a la población rusa cogen una de sus comidas por excelencia, el shashlik y lo convierten en patatas, deliciosidad máxima pero un golpe bajo a la tierra que vio crecer a Marx, un tipo muy gordo para ser comunista, dicho sea de paso. Luego ya pasaron a una guerra más sucia, Lays de pepino.

Entre arcadas tuve que probar más de media bolsa para saber a qué sabía eso realmente. Nunca lo descubrí. Ahora en los locales más hipster de Malasaña, en lugar de poner el pepino en el gin tonic, ponen un par de Lays pepino, que es Moscool (no me arrepiento de nada).

En esa guerra fría del snack, como si de la creación de las Supernenas se tratase, estaban fabricando patatas, añadieron aceite, sal, patatas y ¡oh no!, el agua sucia del acuario y así nacieron las Lays cangrejo, si alguien quiere saber con exactitud como saben solo tienen que liofilizar el filtro de una pecera para conseguir la textura crujiente y buen provecho.

Vodka to go


No solo de comida vive el ruso, también debe beber y para los paladares menos exquisitos, por algo menos de 1 euro puedes comprar tu vaso de 20cl de vodka. Lo que más me sorprende es que el vaso es de cristal, de los buenos. Si por ese precio tienes vajilla nueva Y vodka, algo va a acabar muy mal esa noche (o media mañana). Porque cuando intentas comprar esto como souvenir cutre para tus amigos, la dependienta te mira como si acabases de insultar a todos sus ancestros. Es el take away del borracho, el Actimel del beodo, la coca de Albert Rivera, algo que solo una adicción muy grande te haría comprar.

Pepero

¿A quién no le gusta llevarse a la boca buen Pepero?
Y hablando de fachas, los coreanos, que copiando el afán de copiar de los chinos, han creado algo que combina dos cosas maravillosas: los Mikado y el mejor partido que tenemos en este país (para poder usar el adjetivo “mejor” se ha usado como escala de medida la corrupción). Es que no hay nada malo que decir de estos aperitivos: tienen chocolate, son coreanos, saben a papel de sobre marrón y tienen un nombre que ofende a la derecha española. En esta batalla entre capitalismo y comunismo que estamos librando esto es un claro punto para el comunismo. En realidad esto es algo que se me acaba de ocurrir ahora mismo y que no he mencionado antes. No hace falta que releas el artículo.

Okroshka

The final boss: Okroshka.
En este videojuego al que estamos haciendo review, hay un malo final, ese que coge características de los masillas que nos hemos ido encontrando en las distintas fases (soy consciente de que hace unas líneas he dicho que era un concurso; pues ahora es un videojuego). Esto es el okroshka, si hay algo más feo que el nombre y el aspecto de cenicero con colillas es el sabor. Vamos a concentrar las papilas gustativas para llegar a imaginar este sabor. En un plato hondo hacemos una sopa fría que aúna los sabores rusos más tradicionales: esmetana (¿no os dije que se lo ponían a todo?), pepino, eneldo, cebolleta, rábanos picantes, alguna carne que hasta puede ser el embutido “Doktorskaya” y kvass. El kvass es una especie de cerveza muy suave mezclada con refresco de cola y un sabor a rayos. Si algún valiente se anima a probarlo me personaré en su funeral tocando Kalinka en mi balalaika en su honor.

Dónde comer:

Dimitri Yemets, ahora restaurador.
Parece que nuestro viejo conocido Dimitri, autor de Tanya Grotter, ha decidido copiar más allá de la literatura y ha dado el paso a infringir derechos de autor en restauración. El Crusty Crab recrea a la perfección el famoso local de El Señor Cangrejo con unos precios de lo más asequibles al bolsillo moscovita: hamburguesas y pizzas por unos 5€, bebidas por unos 3€ y postres por alrededor de 1’5€. Si os preguntáis como pueden tener unos precios tan competitivos, la respuesta es simple: no pagan derechos de autor y probablemente la carne esté hecha de papel higiénico. Para Yemets, como El Señor Cangrejo, el rublo es el rublo.

Bonus Track 1: Hay luz al final del túnel

Este concepto es muy cuqui (creíais que no iba a volver a decirlo y os equivocabais): se te funden todas las bombillas de tu casa, no tienes a mano, la tienda está cerrada y solo tienes que ir a tu máquina expendedora de bombillas, genial ¿verdad? Lo sería si no fuese porque dichas máquinas están dentro de tiendas, es decir que lo mismo te da comprarlo en la maquinita que entrar a la tienda. Salvo que si entras en la tienda te aseguras de que la bombilla no va a estar rota porque no se la ha dejado caer desde un metro de altura. Tampoco inspira mucha confianza que una de las muestras ya esté fundida.

Bonus track 2: Flores 24 horas.


Una de las cosas más chocantes que jamás vi en Rusia son las tiendas de flores abiertas 24 horas. Tengo la teoría de que la estabilidad sentimental de un país es inversamente proporcional a la cantidad de tiendas de flores que posee. Voy a desarrollar:

En mi visión heteropatriarcal de las relaciones, que se basa en comedias románticas, cuando un hombre (sea del sexo que sea) la caga con una mujer (sea también del sexo que sea) lo soluciona con flores. Cuantas más discusiones haya entre parejas, más tiendas de flores habrá. ¿Cómo de gordas son las discusiones de los rusos para que las tiendas de flores tengan que abrir 24 horas? Los otros supuestos que justifican esta teoría son: bodas por sorpresa, funerales por sorpresa, Princesa por sorpresa. Que como título castellano, Princesa por sorpresa 2 me parece tan inconsistente como aquella cinta de porno llamada Depravación anal sin fin que duraba 02:02:43. A lo mejor es que yo soy muy quisquilloso, pero la incoherencia es evidente. ¿Cuántas veces se puede sorprender una persona de ser princesa? En mi humilde opinión solo una, a menos que la persona en cuestión sea Borbón.

Hacer humor es una de las empresas más jodidas que se puedan acometer. Mucho más que entrarle a Ana de Armas teniendo joroba. Mucho más que aspirar a ministro del PP sin ser del OPUS. Incluso, y esto es duro hasta pensarlo, más jodido que ir a una tertulia de la Sexta y reconocer que no se sabe nada del tema a debatir.

Pero los chistes son necesarios para el correcto funcionamiento de la sociedad. Son la fibra que mueve los intestinos de la humanidad mientras avanzamos a nuestro escatológico final de extinción cierta. El problema está en que cada uno tiene un sentido del humor distinto. Lo que haga o no gracia es uno de esos misterios que la ciencia tiene todavía que resolver.
Aunque Canal Historia ya tiene la respuesta
De hecho, se han conducido estudios sobre cuáles son los chistes más universales. Creo que quedó primero o segundo esta joya:

“Holmes y Watson están de camping tras tomar un buen cocido madrileño, tumbados en la hierba.
Holmes (voz de Gary Piquer): Watson, mira hacia arriba. ¿Qué nos dice el cielo de nuestra situación?
Watson (voz de Joaquín Sabina): Pues, atendiendo al hecho de que estamos mirando la Osa Menor justo 10 grados hacia mi derecha, diría que estamos en el hemisferio norte. Según la situación de Orión, diríase que en algún lugar entre Dorset y Alpedrete
Holmes: No, gilipollas: que nos han robado la tienda de campaña.”

Ahí tenemos un chiste universal. Quizá porque la sorpresa sea buena, quizá porque no requiere demasiado contexto cultural. Probablemente porque no ofende a nadie. Bueno: son sólo dos hombres, por lo que fomenta el heteropatriarcado. Y hacer cocido en el campo podría joder a los ecologistas. Por supuesto, reírse de la creación de Conan Doyle puede doler a sus seguidores. Y a los de Garci.
- Señores: sean conscientes de que estamos haciendo historia. Del humor involuntario, pero historia.
Y ese es el problema: la mayor parte de los chistes que hagas van a ofender necesariamente a alguien. El retrato hiperbólico de personas o situaciones es tan importante para un chiste como la sorpresa. En una época en la que todo el mundo trata sus aficiones, sean musicales, cinematográficas, religiosas, de género o nacionalistas, como si fueran algo sagrado que HA DE ESTAR por encima de toda parodia, es muy difícil hacerte el gracioso en reuniones sociales por miedo a que alguien se cabree.

Por lo tanto, sobre todo desde que existe internet, hay un fenómeno que siempre me ha resultado enternecedor: el objetivo socialmente aceptado. Esos elementos, generalmente de la cultura popular, que poco a poco se convierten en el punchline de todo chiste. En una forma de decir ‘cutre’ o ‘ñoño’ para que todos los presentes estén de acuerdo y esbocen una sonrisa. Puede que cada uno sea de un equipo de fútbol, de un partido político distinto o de una religión distinta (vamos: tres cosas que vienen a ser lo mismo: puro fandom), pero es hacer un chascarrillo con cualquier objetivo común y ya se crea una sensación de hermandad, te sientes más inteligente y ves que tus probabilidades de ligar aumentan de -3% a 0%.

Naturalmente, en cada grupo social hay varios objetivos fáciles que varían. Comparar a Errejón con Milhouse si estás entre cuñados. Meterte con DC si estás entre fans de Marvel. Reírte de Yorgos Lanthimos o Terrence Malick si estás entre personas sensatas. Esas cosas.

Pero yo voy a dar el triple salto mortal de espaldas sin red y con un foso de caimanes debajo: voy a hablar de micromachismos.

No, joder, es coña.

Eso lo haremos Vicisitud y yo cuando cerremos el blog. De hecho, tenemos ya pensado cómo será ese post-autodestrucción.

Lo que quería decir es que voy a defender hazmerreíres que vienen a ser comunes a casi toda la sociedad. Los equivalentes al chiste de Holmes y Watson. Naturalmente hay excepciones. Por ejemplo, si quisiera demostrar el que Murcia sea ahora, tras los reinados de Andalucía y Albacete, el chiste territorial español más recurrente pero sin sentido de chanza, lo escribiría en la lista.

Cosa que no haré. ¡Larga vida a hacerse el gracioso diciendo porque sí “Murcia, Qué Bella Eres” tras la tercera copa de Thunderbitch! Voy a elaborar sobre otras cosas porque, la verdad, nunca he estado en Murcia y hasta hace unos dos años no sabía qué era eso de ACHO que ahora parece ser la hilaridad encarnada en palabro.

Phil Collins

Lo sabíais. Que aquí somos defensores de PIL es algo que resulta obvio para cualquier lector de la vieja guardia de Vicisitud y Sordidez. Cuando iniciamos esta página (antes ‘blog’, pero ahora es un término más pasado de moda que cantarle a tu novia ‘Take a look at me now’), nos propusimos varias cosas: dinero (no conseguido), mujeres (no conseguido), hacer el mundo un lugar más sórdido (ligeramente conseguido) y defender cosas siempre insultadas pero realmente buenas como ‘Showgirls’ y el Irn Bru. Por supuesto, en aquella época pocos músicos eran más objeto de burla que Mark Knopfler y PIL Collins. Otras webs que han sido hermanas hasta hace cosa de un par de años los tenían como objetivo fácil de chistes. Pero coincidía que Vicisitud y yo admirábamos a estos señores. El tiempo hizo que el de Dire Straits pasara de moda como chiste común. Creo que más o menos cuando se metieron con el ‘Brothers in Arms’ en una de las mejores películas de todos los tiempos, ‘Shaun of the Dead’. Al final, a base de hacer discos aburridos influenciados por la música folk americana, el calvo escocés consiguió la aceptación de los sancionadores del buen gusto musical paradójicamente con sus peores CDs.

El calvo inglés, sin embargo, sigue siendo un chiste andante. Ni siquiera las recientes reediciones de sus discos y su autobiografía han renovado su imagen. ¿Por qué? Está claro: cometió el error de ser la estrella más importante de los 80 siendo calvo, poco atlético y cachondo sin miedo a reírse de todo. PIL no se drojaba (en apariencia). No la armaba en los hoteles. No hacía rock’n roll ni se pintaba para que los emos se corrieran. PIL no hacía letras oscuras sobre rebeldía juvenil. En resumen, PIL no era cool. Ya sabemos que eso es un anatema para toda la prensa musical. Un ser aberrante a destruir.

Lo cual, por supuesto, es una idiotez de indocumentado. No sólo hizo discos y canciones excepcionales (no es el momento de hablar de la jrandeza de ‘In the Air Tonight’ porque todos sabéis ya que sin ella no existiría ‘Corrupción en Miami’ ni, por lo tanto, los 80 tal y como los recordamos y amamos), sino que además es un currante que ha tocado multitud de estilos y grupos: Genesis, Paul McCartney, Camel, Mike Oldfield, Frida (sí: la de ABBA), Brian Eno, John Cale, Thin Lizzy, Robert Fripp, Robert Plant, Adam Ant,  Eric Clapton, Frutina Turner, David Crosby… Vamos, que mientras el mundo se lo tomaba a coña, toda la profesión musical lo amaba. Por no hablar de sus contribuciones al mundo de la sordidez. No olvidemos que él estaba al mando de Genesis cuando metieron en un mismo vídeo a Benny Hill y Maria Whittaker. Eso es para ponerle un monumento. Un monumento que sustituyera a La Cibeles. Un monumento que sustituyera a La Cibeles y fuera más alto que Torre Pikachu.


Pero, claro, cuando se habla de los 80, Phil sigue siendo el chiste común. No hay nada como nombrarlo en tu peli sobre fans de la música en esa década para tener un buen chiste para aligerar el metraje. Me refiero, claro está, a ‘Sing Street’, una de las mejores cintas del año pasado que ya podría haber estado en esa aburrida y SOSIARL selección de nominadas al Oscar de esta edición. De gente tan hipster como John Carney no me esperaba otra cosa que poner al malo escuchando a PIL cuando recoge al objeto de deseo del prota y que su Hermano Mayor Sabio (™) le suelte que “Ninguna mujer puede amar a un hombre que escuche a Phil Collins”. Chiste común. Todos ríen. Logro desbloqueado.

Lo cual no me importaría si no fuera porque la película se contradice pasado un acto: el chaval toca con su grupo una canción para la ELLA y… el resultado no es que suene a Pil: es que parece como si hubiera sido escrita, arreglada e incluso tocada inapropiadamente por nuestro héroe.


Y todo el mundo tiene un borrado masivo de memoria y declara su amor por el tema olvidando el chiste anterior. ¿Por qué? Es obvio: lo que hace PIL es bueno. Es su imagen la que es, efectivamente, un chiste común.

Cruzcampo

Mucho más polémico que PIL es este brebaje. Porque está claro que no estoy loco. No voy a defender que sea una gran cerveza. Ni siquiera me gusta. Pero años viviendo en Madrid han hecho que acabe hartándome un poco del chiste de la Cruzcampo y el pipí. Sobre todo porque los que lo hacen no saben que la cerveza en la Edad Media se hacía agregando una o dos meadas al barril. Según gusto. Gusto repugnante.

Pero cada vez que me decían que podían distinguir una cruzcampo de cualquier otra cerveza, mi radar de escepticismo se ponía más alerta que un Paco Fox en una cata de vvvvinos.  Así que decidí hacer una cata ciega de birras con cruzcampo, mahou y una tercera del mismo rango de precio. ¿El resultado? Ganó la tercera. Menos de la mitad de los participantes acertó cuál era cruzcampo. Lo cual, teniendo en cuenta que eran tres cervezas, lo doy como un buen fail.

¿Por qué se eligió precisamente esa para hacer chistoides? Una hipótesis puede ser que dejara de ser española. Otra que es más fuerte de sabor que el agua amarilla de la Mahou. Yo qué sé. Tampoco soy muy fan de la cerveza por un sencillo motivo: ni tiene té ni sabe a Irn Bru.

Mr Wonderful

Tanto éste como el siguiente chistes grupalmente aceptado van de lo mismo: el cinismo exacerbado. Cuando nos hacemos adolescentes, nos queremos distanciar de la infancia de dos maneras: haciéndonos pajas todos los días y siendo cool. Esto es, siendo fríos. Esto es, que nada te encienda. Nada te de calor. Pasando de todo y siendo un témpano al que todo le parece gracioso de manera irónica. Da igual que sea una gran mentira y que los adolescentes sean puro drama constante: todo lo hard ñoño que recuerde a la infancia queda desterrado. Con el tiempo, eso se supera y te das cuenta de que no ver pelis de Pixar es de imbécil. Con suerte, destierras tanto el infantilismo tonto de piel fina como el adolescentismo de molar haciendo como que todo te la suda.

Con suerte.

Porque el no reconocer que lo hard-ñoño es una maravilla suele quedarse en la mente de la mayoría de la gente. Algo que no entiendo. ¿Acaso no hay nada más mono que un conejito de Beatrix Potter, ya tengas 4 años o 40? ¿Y no es lógico llevar calzoncillos de Peter Rabbit con ambas edades?

La respuesta está clara: no si quieres follar.

Pero oye, si estás en casa contento con tus gayumbos de conejitos comiendo queso y tu taza de un conejito y una cobaya tomando té, pues sé feliz sin tener que pedir disculpas.
Amabas cosas las tengo. NO: No voy a poner una foto mía con los gayumbos de ratoncitos. Gracias a dios.
Pero claro, lo peor de Mr Wonderful, esas monas tazas con monigotes que ponen mensajes positivos es que pintan una vida de color de rosa. Que dan consejos de falsa autoayuda, que es algo muy nocQUE SON UNAS PUTAS TAZAS PARA REGALAR CON DIBUJITOS, JOER. No estamos hablando de libros de autoayuda o de la última vomitona de Paulo Coelho. Buscar relevancia social en esto es como hacer una tesis sobre las virtudes literarias de las etiquetas de champú, por otra parte unos textos por los que hay que guardar un minuto de silencio: antes de que los móviles inteligentes llegaran a los retretes, eran la literatura más consumida de todo el mundo.
FILOSOFÍA
Por supuesto me diréis que el diseño ese de distintas letras de colores es un atentado para todo estudiante del tema que se precie. Pero no. Es simplemente una tendencia. Una tendencia, que, a propósito, viene la mar de bien como contraste con el minimalismo ese que hace que todo quede muy cool y tal, pero que hace tu vida un poquito más triste. Ya nos enseñaron que eso de mezclar tipografías como que no, pero en los últimos meses lo he visto desde en los carteles del comedor de mi trabajo hasta en, sí: la portada de un libro sobre marketing. Simplemente, es una moda que pasará como las hombreras de pico o cualquier cosa ligeramente excesiva. Por desgracia.

Así que pillad vuestra taza mona de Mr Wonderful con una tostada con cara de alegría, coged la manta y sed feliz en vuestro sofá viendo….

Amelie

Primero, desmontemos el tópico: ‘Amelie’ no es como un anuncio de higiene femenina. Los anuncios de higiene femenina, por aquello de que los publicistas siempre están ojo del culo avizor a ver qué pueden plagiar, se empezaron a inspirar en un cortomentraje de Jean Pierre Jeunet llamado “Foutaises” que forma la base de la secuencia en la que Amelie habla de lo que no le gusta y de lo que sí. Y si no sabes de qué secuencia hablo, ¿qué haces que no has visto más de una vez esta película?

Ah, sí: porque es, osea, superñoña y sólo le gusta a tu novia y/o a chicas tontas que, en el peor de los casos, hasta quizá sean fans (horror) de ‘Love Actually’. Bien. Pues no. ‘Love Actually’ es una de las diez mejores comedias románticas de la historia y ‘Amelie’ es una maravilla cinematográfica. Su narrativa es original. Su imaginación visual es personal. Su montaje, impecable. Tatou es adorable. La música es perfecta para crear su propio subgénero. Es una película inigualable que marcó una época. Pero, claro: es de buen rollo, de las pesadas manic pixie dream girls y te hace feliz.  Si todos esos elementos no te gustan, me parece perfecto. Pero desestimar la calidad de la película en sí es no tener ni idea de historia del cine ni de narración. Y de ser un amargado incapaz de disfrutar de tu taza de conejitos y cobayas bebiendo té. Vete a comentar en 4Chan y déjanos a los hard-ñoños tranquilos en nuestra feliz idiosincrasia que nos permite evadirnos de un mundo terrible a través de una chica adorable que, de existir, sería insoportable, estaría loca y encima no sonaría ese tema tan memorable cada vez que la vemos. Pero forma tarde de todo ese rollo que llamamos FICCIÓN.

Mägo de Oz

Así. Con diéresis y con todo el dolor anal que ello conlleva. Porque yo mismo me he reído cosa fina de este grupo. Una gente que, no lo olvidemos, escribió este VERSO INMORTAL:
Y una gaviota cuentan que decidió / En acto suicida inmolarse en el sol

¡Ay, cómo me descojoné la primera vez que lo escuché! ¡Cómo me descojoné mientras me encantaba la canción! Porque me gustó mucho. Sí: ya sé. Que El Reno Renardo se cachondeó con razón de que el estribillo fuera exactamente el mismo que el de ‘La vuelta al mundo de Willy Fog’. Pero es que tal canción era de Guido y Maurizio De Angelis, que también nos dieron ‘Dune Buggy’ y el tema principal de ‘Yor, Cazador del futuro’, por lo que al menos copiaron de unos genios.

No porque lo necesitaran, claro. Ese tema (y varios otros, sobre todo de ‘Gaia’) es de lo mejorcito que he escuchado de rock celta sólo por detrás de Celtas Cortos. Sí: los pucelanos son posiblemente los mejores rockeros celtas del mundo. Lo digo así y me quedo tan tranquilo sabiendo que he escuchado desde todos los discos de Horslips hasta la mayoría de Runrig y Oyster Band. Algún lector sabrá de qué cojones hablo. Algún lector no es nada cool.

Pero es que Mägo de Oz tienen una vena curiosa… ellos… ellos son… ellos son… ¡progresivos! Por lo tanto, se prestan al cachondeo de todo humorista que se precie porque se atreven a hacer discos conceptuales sobre ecología con coros y temas de 10 minutos. Si lo hace Robe Iniesta, pues bien, porque canta mal y tiene pinta de drogadicto, con lo que ya mola. Los de Oz, por su parte, van vestidos de piratas como si fueran Running Wild. Eso, queridos amigos, es BUENO. Estos tipos salieron de la nada en un tiempo de dominación de Alejandro Sanz y nuestros queridos Camela y consiguieron petarlo en ventas con una canción celta anticlerical. Todo ello tras hacer un disco llamado, atención, ‘Jesús de Chamberí’. La jrandeza implícita de atreverse a hacer una ópera rock cuyo tema principal es cantar a voz en grito la palabra ‘CHAMBERÍÍÍÍÍÍÍÍÍ” es algo que sólo puede medirse en una unidad: marca por lo menos un 11 en la escala brianblessed.

La pizza con piña

Claro que defender la ñoñería, cruzcampo y Mägo de Oz no es nada comparado con lo que voy a decir ahora: meterse con la pizza con piña no tiene sentido. El que esté buena o no es irrelevante, porque hay una gran verdad de la que no os dais cuenta en vuestro purismo:

A la pizza, a la paella y al wok oriental se le puede echar todo lo que os de la ganas menos chicle y frutos secos sin pelar.
Also, antes de que lo comentéis, ya sé que hasta el presidente de Islandia ha hecho el chistoide.
Tales platos son lienzos en blanco para desarrollar vuestra creatividad culinaria-terrorista o, lo que suele ser más normal, experimentar en pisos de estudiantes con las sobras que se le pueden colocar a una pasta o una base congelada. Pueden salir aberraciones para tus papilas gustativas o pueden salir maravillas casuales, como el día que un tarado pensó en echarle piña a todo. Todos sus amigos sensatos le regañarían, pero serían los mismos que reprobaron al primer genio al que se le ocurrió echarle miel a la sobrasada. Colón no era un aventurero: lo era ese tipo. Él y el primero que pensó que los caracoles eran algo comestible.

No seáis de esos tipos que se enfandan porque se le echa algo raro a la paella o que te dan lecciones de cómo es la manera adecuada de comer el sushi. Esto es, puristas. Ya sabemos a qué nos lleva el purismo: a no querer follar personas de cualquier procedencia y, como ya hemos dicho en más de una ocasión, eso es MALO.

Dejad que la gente sea feliz con sus depravaciones culinarias. Hacerle caso a los estúpidos programas de cocina de televisión que tan de moda están desde hace un lustro es estar a un paso de convertirse en un diletante del vvvvvvino.

Pero como quizá no os haya convencido con este alegato a la libertad de hacer el tonto en la cocina, sólo os daré un dato para desmontar el mito del chiste sobre la piña en la pizza: es algo inventado hace relativamente poco. Como soy viejo, puedo recordar claramente cómo cuando era adolescente nadie hablaba de ello. Era un ingrediente más. El objetivo común, el chiste socialmente aceptado que hasta se puede escuchar en películas ochenteras, era meterse con las anchoas. Esa especie de bigotillo de John Waters o zurraspilla de calzoncillo de uno de esos pedos con malicia que lo único que le da a la pizza es la sensación de que alguien le ha echado una raya de avecrem.

Que, vamos, si queréis echarle caldo de pollo a vuestra pizza, be my guest. Como defendía ‘Los sexoadictos’, siempre seré paladín de que cada cual disfrute con su depravación. Ya sea vestirse con pañales o echarle leche al chocolate. Algo que es mucho más criminal que la piña en la pizza, por supuesto.

Comic Sans

A veces lo chungo da la vuelta y, de tan impopular, se pone de moda. Eso es lo que debería pasar con la Comic Sans. Comenzó como Homer dentro de una fiesta de la clase alta británica: los popes del diseño desesperaron al ver que numerosos trabajos de facultad, currículos y creaciones amateur usaban esta tipografía. ¿Por qué?

Porque, en el fondo, mola.

Es la letra freak por antonomasia porque, puñetas: su origen de diseño está en imitar al rotulación de los tebeos. ¡Si está en el propio nombre de la fuente! ¿Acaso hay algo malo en ello? Mirar por encima del hombro un homenaje al cómic es tanto esperable como elitista. Pronto fue proscrita y se convirtió en EL chiste a la hora de hacer un texto del mismo modo que la cortinilla de estrella es la transición que elegiríamos para reírnos de un montaje cutre. Hasta el genio de Graham Lineham la usó para hacer un chiste: es la tipografía obvia para un producto inocente y sincero:


Por supuesto, al ir de profesionales, pasaron a otro estilo de letra:


¿Pero cuál transmite más amor? ¿Cuál es la verdaderamente freak y no parece uno de esos vídeos clickbaits de watch mojo o playground? ¿Cuál escogería Vicisitud y Sordidez si hiciera un canal de juegos?

Comic Sans es una letra fácil de leer. Es redondeada como unas buenas tetas o el culo de Mel Gibson. Simplemente porque te digan que es vergonzosa no significa que lo sea realmente. Es la letra freak. Ya es el momento de que deje de ser uncool, de un giro de 360 grados y siga siendo uncool. Pero freak.

Juan Camus

Tras la reunión de OT, Camus volvió a ser chiste común. Porque lo merece. Así que no: soy incapaz de defenderlo. Mi sofismo llega hasta un punto. Seguid haciendo chistes con Juan Camus hasta que todo el mundo se haya olvidado de él. Esto es, hasta el mes que viene.


Así que éstos son los objetos de burla comunes que, cuando se miran de cerca, te das cuenta de que tienen sus VALORS. Como la riñonera o la bragafaja.  ¿Y qué pasaría si desterráramos todos estos blancos fáciles para hacer un chascarrillo convencional rápido del acervo cultural popular español? Muy sencillo:

Que desaparecería ‘El Intermedio’.

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